El pueblo de Cayna que se rebeló en 1719, 1800 y 1812 sin esperar la aparición de San Martín ni de Bolívar

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En sus memorias de gobierno, el virrey Abascal dejó sentado que Huánuco en 1812 era el lugar más crítico y más peligroso del Virreinato del Perú

El pueblo de Cayna, en Huánuco, se ubica a 3.316 metros sobre el nivel del mar y tiene una superficie de 160 kilómetros cuadrados.

Foto: Wilmer Laja.

Así como te pueden querer borrar del mapa, te pueden querer borrar de la historia. En el caso del pueblo de Cayna el despropósito no se ha logrado consumar gracias al hallazgo de un pequeño pero fundamental manuscrito que, en primicia, aquí presentamos buscando con la difusión de su transcripción rescatar y poner en valor en pleno año 2019 uno de los hechos patrióticos germinales para la libertad del país, hecho que aconteció en 1800, es decir 20 años después de la sublevación de Túpac Amaru en Cusco, y 21 años antes de que en Lima se declare la independencia del Perú tras vivir 3 siglos bajo las normas imperiales españolas.

El caso adquiere mayor relevancia y despierta interrogantes y suspicacias en tanto, apenas por una breve mención, no figura consignado con justicia en las cronologías oficiales que los historiadores han realizado en los últimos años, ello quizás porque lo consideraron un hecho de poca trascendencia o porque no ocurrió en los pueblos y ciudades oficialmente reconocidas como bastiones del independentismo, los cuales, hay que decirlo, enhorabuena siempre aparecen en la nómina de los lugares sagrados para quienes heredamos este país republicano y con este la libertad como patrimonio.

Pero, ¿qué hay de los pueblos que en base al mandato de su estirpe emancipadora no hubiesen luchado de motu propio para vivir en libertad? Inspirados seguro en rebeliones anteriores, como la de Túpac Amaru, pero sabiendo que no podían doblegarse aún si caían en inminente exterminio, este es el caso de los pobladores de Cayna, pueblo ignorado por la historia oficial que se ubica en la región Huánuco, a 3.316 metros sobre el nivel del mar y con una superficie actual de apenas 160 kilómetros cuadrados.

Se trata de un lugar pequeño, casi cerca del cielo y en cuyas venas corre heroísmo desde 1719 en que el cacique y los indios locales hicieron una revuelta ante los abusos del cura de la doctrina de Cayna. De esa época tampoco hay mucha documentación, pero si se cuenta desde ese año hasta 1812 en que desde sus entrañas se realizó una tercera insurrección, estamos entonces ante un poblado que por 93 años luchó en distintos momentos por su libertad y con ello por la del país. Así las cosas, los hijos e hijas de este pueblito andino oculto en la extensa geografía peruana resulta un ejemplo de persistencia, un pueblo digno de admiración por intentar una y otra vez deshacerse de las cadenas de la esclavitud.

Cayna fue estratégico durante la colonia por encontrarse a solo 25 kilómetros de la ciudad de Huánuco y por ser uno de los principales abastecedores de papa para el consumo local y para los representantes de la monarquía española, incluida la planilla de funcionarios administrativos y los soldados realistas acantonados en sus cercanías pero básicamente en la ciudad de Huánuco, ubicado a 41 kilómetros de distancia.

Testimonio de la época

Volviendo a 1800, consta que Cayna fue destruido por las tropas realistas afincadas en Huánuco, las cuales saquearon todos los bienes que podía haber en cada casa y, con la intención de hundirlo en la miseria y no se volviera a levantar, destruyeron todo su ganado así como sus valiosas sementeras.

Este pueblo huanuqueño, ubicado a 210 kilómetros de Lima, era una amenaza para la capital del virreinato. No en vano en sus memorias, el virrey Abascal dejó sentado que Huánuco en 1812 era el lugar más crítico y más peligroso del Virreinato del Perú.

La transcripción a la que nos referimos es un testimonio que por escrito dejó, a través de un oficio el 27 de mayo de 1812, el entonces jefe político administrativo de Tarma, José Gonzales de Parada, a la cual pertenecía Cayna, Ambo, y otros poblados de Huánuco, una región estratégica para el virreinato por cuanto apenas estaba a 214 kilómetros del Callao.

El oficio del 27 de mayo de 1812 está firmado y enviado desde la ciudad de Huánuco por José Gonzales de Prada y está dirigido al virrey del Perú, José Fernando de Abascal.

El tenor es el siguiente:

“Excelentísimo Señor Virrey del Perú, donde José Fernando de Abascal”. Es de reflexionar respecto al pueblo de Cayna que hace doce años poco más o menos tuvo otro alzamiento y no obstante haber sido destruido en sus sementeras ganados, y demás bienes, pues se le entró a saqueo, ha sido uno de los que con mejor disposición ha entrado en la presente. “Dios guarde la importante vida de vuestra excelencia muchos años. Huánuco 27 de mayo de 1812. Excelentísimo señor José Gonzales de Prada”.

En 1800 el virrey del Perú era Gabriel de Avilés y del Fierro. En dicho oficio José Gonzales de Prada informó para la historia que Cayna era un pueblo reincidente en sublevarse contra el rey español, ello considerando que en el año 1812 se había llevado a cabo una revolución contra el imperio pero de mayor envergadura, y en la que también habían participado “la doctrina de Cayna con sus adyacentes Quio, Coquin, Tangor, Jamor, Cauri y Colpas, distantes once leguas y correspondientes al partido de Yauricocha, los que exigieron especial inquisición por su espontanea resolución en saquear la importante hacienda de Domingo Miranda, vecino honrado y benefactor por solo el motivo de ser europeo”.

El español José Gonzales de Prada fue gobernador e intendente de Tarma desde 1809 a 1818, y en 1812 estuvo a cargo de la derrota de Huánuco y sus poblados como Cayna que se habían sublevado contra el virrey. Conocía de cerca la administración colonial en tanto desde 1788 y por 13 años había sido contador de las Cajas Reales y Administrador General de Rentas de Cochabamba, y en 1791 contador mayor del Tribunal de Cuentas de la Real Audiencia de Lima. Conocía bien el Perú. En 1812 gobernaba en Cayna Mariano Camacho, uno de los alcaldes de los pueblos huanuqueños que se levantaron contra el virrey Abascal. Sobre la rebelión en Huánuco, Panatagua y Huamalíes sí se encuentra información más disponible y esclarecedora en diversos documentos archivados en la Biblioteca Nacional del Perú y otras bibliotecas digitales.

Fuente: Perubicentenario
Investigación ÍTALO SIFUENTES ALEMÁN
PERÚ BICENTENARIO

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